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Uno de los grandes clásicos de la literatura de todos
los tiempos, "La Odisea", escrita por Homero, narra el
regreso del héroe Ulises a la isla de Itaca, donde su esposa,
Penélope, lo espera desde hace más de una década.
Aun cuando es cortejada día y noche por hombres que afirman
haber visto a su marido morir en combate durante la guerra de Troya,
ella no pierde la esperanza. Ulises se enfrenta a todo tipo de desafíos,
pero termina volviendo al hogar.
Muchos siglos después, otro poeta griego, Konstantinos
Kavafis, abordaría de manera diferente este camino de regreso,
creando una de las más bellas metáforas de la jornada
en busca de nuestros sueños. Mientras que en "La Odisea",
el drama se concentra en las dificultades de llegar y en el sufrimiento
de la mujer amada, en la poesía de Kavafis él pide
exactamente lo opuesto a Ulises: que aproveche el camino y viva
todo lo que necesite vivir.
Aprendí este poema en el camino de Santiago, en un momento
en que estaba loco por llegar a Compostela y acabar pronto con aquello
que me parecía ser una absurda peregrinación.
A continuación, fragmentos de la obra maestra de Kavafis:
Cuando partas en dirección a Itaca,
que tu jornada sea larga,
repleta de aventuras, plena de conocimiento.
No temas a Laestrigones ni Cíclopes
ni al furioso Poseidón;
no los encontrarás durante el camino
si no los llevas dentro de tu propia alma
y si tu alma no los coloca delante de tus pasos.
Espero que tu camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
y que el placer de ver los primeros puertos
traiga una alegría nunca vista.
Procura visitar los emporios de Fenicia
Y recoje lo que allí haya de mejor.
Ve a las ciudades de Egipto
Y aprende de un pueblo que tiene tanto que enseñar.
No pierdas a Itaca de vista,
puesto que llegar allí es tu destino.
Pero no apresures tus pasos;
es mejor que la jornada demore muchos años
y tu barco solo ancle en la isla
cuando tú ya estés enriquecido
con lo que conociste en el camino.
No esperes que Itaca te dé más riquezas.
Itaca ya te ofreció un hermoso viaje:
Sin Itaca, jamás habrías pàrtido.
Ella ya te dió todo y nada más puede darte.
Si, al final, tu crees que Itaca es pobre,
no pienses que ella te engañó.
Porque tú te hiciste sabio y viviste una vida intensa,
Y este es el significado de Itaca.
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